FILOSOFÍA.

Porcuna, es un pueblo socioeconómicamente peculiar, con una amplia base de pequeños propietarios.

Desde la Edad Media, al tratarse de un señorío eclesiástico de la Orden de Calatrava, no hubo alta nobleza con grandes latifundios al estilo de otras zonas de Andalucía o del Reino de Jaén. Además la Orden tenía muchas de sus tierras dadas a censo, es decir mediante arrendamientos.

Durante la Edad Moderna, hay grandes propietarios, pero nunca en las escalas de los existentes en los pueblos vecinos: Arjona, Cañete de las Torres, Valenzuela, Bujalance, etc. Aunque las clases medias quedan paupérrimas constantemente por las levas, los impuestos, las malas cosechas, las hambrunas, etc., siempre va a existir una clase media incipiente y un intento de acceso a la propiedad de tierra como medio de producción.

A principios de la Edad Contemporánea la Desamortización de Bienes Propios y Eclesiásticos permite el ascenso de una clase media baja, favorecida por la ruina de los grandes propietarios locales a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, así como por la Guerra Civil. Esa clase media baja, conocida localmente como capapardas, está en incesante movimiento dado que por herencia van fragmentando las explotaciones y continuamente se vuelven a agrupar por adquisición, matrimonios, etc. En la segunda mitad del siglo XX esta clase se ve coyunturalmente favorecida por la emigración a las grandes ciudades y la enajenación de los pocos bienes de los que se fueron.

Por la franja social alta se produce la ruina de gran parte de los mayores propietarios por un complicado proceso social, motivado mayoritariamente por el ascenso de sus herederos a profesionales con estudios o burguesía comerciante. Esto llevó a la emigración de los mismos con la consiguiente venta de sus tierras junto a sus unidades de transformación: fábricas, molinos, la orujera, etc.

Mientras tanto por la franja social baja, la emigración de los jornaleros a las ciudades buscando convertirse en obreros fabriles u operarios de servicios llevó mayoritariamente a la venta de sus bienes para lograr un acceso a mejores condiciones vitales.

Ambas situaciones del siglo XX, además de otras más particulares, han llevado la fragmentación de la propiedad sin llegar al minifundio improductivo.

Este deambular histórico ha propiciado una realidad actual consistente en una capa masiva de pequeños propietarios agrícolas, al estilo de zonas de regadío peninsulares como la Vega de Granada, la Huerta de Murcia, la Huerta de Valencia, etc.

La fragmentación de la propiedad permite que los beneficios generados por la agricultura del aceite de oliva lleguen a muchas familias. Esa es la principal peculiaridad de Porcuna, lo que la hace prácticamente única en el panorama del olivar andaluz. Esto sumado a que el olivar es un cultivo social genera abundantes puestos de trabajo principalmente en la cosecha lo que deriva en el interesante horizonte laboral porcunés.

El modelo cooperativo permite paliar los defectos de infraestructura de esta pequeña propiedad, así la Cooperativa mediante sus servicios a socios ha logrado un desarrollo óptimo de las explotaciones y los hogares de los agricultores, así como los beneficios de la explotación mediante la gestión financiera comunitaria de sus ahorros.

La Cooperativa es el motor económico de Porcuna, lo cual lleva a que el día 28 de febrero de 2013, con motivo de la celebración del Día de Andalucía, el Ayuntamiento de Porcuna otorgue a la Cooperativa de San Benito la Medalla de Oro de la Ciudad, por su 65 aniversario y en reconocimiento de su labor de desarrollo y creación de riqueza para la sociedad porcunesa.